Corría el año 2.012 cuando abrí este blog. Mi intención no era hacer seguidores, aunque conseguí 26, muchos más de los que esperaba. Mi intención era escribir para mí pues la escritura me liberaba la mente, me ayudaba a realizar lo que imaginaba.
Hubo una época en la que dejé de hacerlo y un tiempo después, con el pasado negro, el presente invisible y el futuro borroso, me decidí a abrir este blog y aquí continúa con más o menos actividad.
Es en este poco transitado lugar donde escribo sobre personajes a los que doy vida sobre la marcha y que después abandono en su mundo hecho a medida. Por ejemplo: ¿Qué sería de Jimena y Samuel? ¿cogerían finalmente el expreso de París? Y así otros tantos. Solo ellos lo saben.
Me gusta observar e imaginar. Normalmente pienso: "Podría escribir sobre esto o aquello en el blog", pero luego no lo hago. Me gusta quedarme quieta observando a los pájaros por la calle, las nubes recorriendo el cielo, escuchando una melodía encantadora, el agua de la lluvia cayendo en los charcos o resbalando sobre los cristales, tal o cual escena cotidiana y... comienzan a sucederse historias. "Podría escribir sobre esto o aquello en el blog", pero continúo mi camino olvidándolo todo. Cuántas cosas que olvidar y que recordamos, cuántas cosas que recordamos y que deberíamos olvidar y otras que debiendo olvidarlas las aferramos a nuestro recuerdo.
Por eso, he pensado en recordar hoy la tercera entrada más visitada del blog después de El caballero de mirada lánguida y Carta para Liana,
y es:
Tiempo

Coincido en lo de los pájaros y en pensar que podría escribir sobre esto o aquello.
ResponderEliminarBonita la reflexión de tiempo; subsanaría el no agachar tanto la cabeza ante situaciones clave.
¡Es un buen consejo!
ResponderEliminarGracias por pasarte