[Esta entrada puedes leerla con acompañamiento musical seleccionando la pista "Beethoven- A. inmortal" en el reproductor del lateral derecho]
Árida, hostil y silenciosa. Así era cómo Ludwig van Beethoven percibía su propia vida.
Las cualidades personales de este compositor que nos han sido transmitidas a través de todas sus biografías han sido su mal humor y su agresividad contra
el género humano, en gran medida debido a la tormentosa relación que tuvo con
su padre, que por querer sacar dinero a su costa, le maltrató y quiso convencer al mundo de
que su hijo era tan excepcional como Mozart, un niño prodigio, llegando incluso
a afirmar que Beethoven tenía dos años menos y que había nacido en 1772 cuando
en realidad había nacido en 1770; algo que, por otra parte, surtió efecto, pero
¿a qué precio?
Beethoven tuvo que estudiar por su cuenta y en secreto literatura,
lenguas, política y filosofía- y que el cielo lo amparase si su padre le sorprendía haciéndolo-, puesto que a éste sólo le interesaba que su hijo estudiara música, volcando
sobre así sobre él, su espíritu envenenado de músico frustrado.
El caso es que esta infancia le pasó factura y se convirtió en un
personaje gris y depresivo, algo que se acentuaría con el advenimiento de su
sordera, lo que le llevaría a dos intentos de suicidio.
Las relaciones interpersonales con el género femenino ha sido
siempre de sumo interés para los historiadores. Siempre se encaprichaba de
mujeres casadas, pero por poco tiempo. La gente que le conoció afirmaba que:
"Muy a menudo estaba enamorado, pero por norma durante un corto periodo de
tiempo" y que llegó a pedir matrimonio dos veces siendo rechazado en ambas
ocasiones, esto podría justificar la misoginia que según algunos acabó
desarrollando el compositor.
Tras la muerte de Beethoven apareció una carta fechada el 6 y 7 de
julio sin año, remitente y dirección. No se sabe si la llegó a enviar o le fue
devuelta, el caso es que estas cartas iban dirigidas a "mi amada
inmortal", pero el hecho de conservarla hasta el final entre sus papeles
da buena muestra de que aquella mujer desconocida ocupaba un lugar privilegiado
en su vida, por encima de las demás.
A continuación transcribo su carta:
6 de julio por la mañana:
Mi ángel, mi todo, mi propio yo. Sólo unas cuantas líneas hoy
escritas a lápiz; no estaré seguro de mi alojamiento aquí hasta mañana; qué
innecesaria pérdida de tiempo es todo esto. Por qué este profundo dolor, cuando
habla la necesidad, ¿puede durar nuestro amor sin sacrificios, sin exigirnos
todo el uno del otro?, ¿puede usted cambiar el hecho de no ser totalmente mía,
de que yo no sea totalmente suyo? Querido Dios, mire a la Naturaleza en toda su
belleza y descanse su corazón rindiéndose a lo que ha de ser. El amor lo exige
todo y con razón, y así es por mí con usted, por usted conmigo. Pero se olvida
tan fácilmente de que yo debo vivir por mí y por usted; si estuviéramos
totalmente unidos, sentiría esta dolorosa necesidad tan poca como yo. Mi viaje
fue horrible, no llegué aquí hasta ayer a las cuatro de la mañana. Como había
pocos caballos, la diligencia del correo escogió otra ruta y, qué carretera más
espantosa era; en el último tramo se me advirtió que no viajase de noche;
intentaron amedrentarme con un bosque, pero todo ello sólo me incitó a hacerlo
y fue un error. La diligencia se estropeó, naturalmente debido a la espantosa
carretera [...]. De no haber sido por aquellos postillones me hubieran
abandonado en el camino [...]
Bien, permítame que cambie de las experiencias exteriores a la
interiores. Sin duda nos veremos pronto; hoy, la premura del tiempo impide
contarle los pensamientos que he tenido estos días respecto a mi vida. Si
nuestros corazones estuviesen siempre estrechamente unidos, seguramente no
tendría tales pensamientos. Mi corazón rebosa del anhelo de decirle tantas
cosas. ¡Oh!, hay momentos en los que no encuentro las palabras adecuadas. Sea
feliz y sea, por siempre mi fiel, mi único amor, mi todo, como yo lo soy suyo.
Los dioses nos enviarán todo lo demás, cualquiera que deba ser y será nuestro
destino. Su fiel Ludwig.
7 de julio por la mañana:
Incluso cuando estoy acostado, mis pensamientos me llevan hacia
usted, mi amada inmoral, ahora y entonces lleno de alegría, luego nuevamente
triste, esperando a saber si el destino oirá nuestra súplica. [...]. Sí, estoy
decidido a ser un vagabundo en el extranjero, hasta que pueda volar a sus
brazos, pueda hacer que mi alma sea transportada por el aire al reino de los
benditos espíritus. ¡Ay de mí!, desgraciadamente ha de ser así. Esté usted
tranquila, sabe lo fiel que soy; ninguna otra mujer tendrá nunca mi corazón,
nunca, nunca, ¡oh Dios!, por qué he de estar separado de ella cuando ella me es
tan querida. Por eso mi vida en Viena es, en este momento, una vida miserable.
Su amor me ha hecho el más feliz y el más infeliz de los mortales. A mi edad
necesito estabilidad y orden en mi vida, ¿puede coexistir esto con nuestro
amor? [...] Esté tranquila, quiérame, mi todo, mis mejores deseos, ¡oh!, siga queriéndome,
nunca juzgue mal el corazón más fiel de su amante.
Siempre suyo, siempre mía, siempre nuestro. Ludwig.
Siempre suyo, siempre mía, siempre nuestro. Ludwig.
Se cree que la carta iba dirigida a Antoine Brentano, muy amiga del músico, la cual estaba decidida a dejar a su marido por el compositor, sin embargo Beethoven sabía, quizás por su agrio carácter, que no podría embarcarse nunca en una relación duradera. Nunca habría "esa mujer que quizás algún día comparta mi destino [...]" refería en una carta (1807). Ni siquiera ella, su amada inmortal. Beethoven estaba destinado a vivir sólo y así murió.
Recomiendo la película "Amor inmortal", sobre la biografía del compositor que narra esta historia en clave de leyenda.


Interesante esta entrada Lu sobre la vida amorosa del gran compositor, yo la desconocía, y por lo que cuenta en esa carta sufría de amor por ella, y nunca pudo amarla.
ResponderEliminarBesos .
Puri
Hola Puri, la verdad es que la vida de Beethoven tiene miga, en realidad como la del resto de compositores :) Si puedes ve la película que recomiendo, está genial.
Eliminar¡Muchas gracias!
Nos leemos.
Besos,
Lu
Vaya, no tenía ni idea de que Beethoven hubiera intentado suicidarse; más o menos sabía algún detalle de su vida, pero, vaya, ¡sí que fue tortuosa!
ResponderEliminarGracias por esta entrada tan instructiva, ahora ya sé el motivo del título Amor inmortal :-).
Hola Marsar, sí, Beethoven tuvo una vida muy dura y realmente fue un músico muy atormentado, pero ¿existió alguna vez algún genio que no tuviera una vida atormentada por la locura?
EliminarMuchas gracias por el comentario.
¡Nos leemos!