Un Palacio de cristal que construimos alrededor de
nuestro corazón para sentirnos seguros, emparedando en él todo aquello que
creemos que nos hará débiles. Un palacio que no es ni más ni menos que nuestra
mente, nuestra propia cárcel interior y nosotros sus carceleros y sus reos a la
par.
Imagínense un mundo solitario y callado cubierto
por un frío cielo. Imagínense ahora una cueva, viva, aparentemente,
bajo ese gélido techo pétreo en la que sólo se escucha un único sonido: el de un
torrente de vida cansado y sórdido corriendo por entre las desafiantes y
escarpadas paredes ¿Se lo imaginan ya?
Esa
cueva se encontraba inmersa en el confín del bosque, en el seno de una montaña
en cuya ladera se levantaba un palacio de cristal guardado por cinco fieros
pilares de frío e inmune marfil: miedo, rencor, soberbia, avaricia y tristeza.
Aquella construcción resaltaba sobre el paisaje sombrío, pero nadie, ningún ser
viviente con el que tuve oportunidad de hablar sabía algo en relación a
semejante palacio acristalado.
Multitud de leyendas existieron y existen en torno a él y a sus ocupantes, de los que nada se supo, se sabe, ni se sabrá... Grandes seres encerrados tras las cristaleras, mirando la vida sin participar en ella, luchando permanentemente y sin descanso por salir de allí: valor, felicidad, sencillez, amor, generosidad y alegría.
Multitud de leyendas existieron y existen en torno a él y a sus ocupantes, de los que nada se supo, se sabe, ni se sabrá... Grandes seres encerrados tras las cristaleras, mirando la vida sin participar en ella, luchando permanentemente y sin descanso por salir de allí: valor, felicidad, sencillez, amor, generosidad y alegría.
Todo
depende de cada uno, de comprender que de cada una de las penalidades sufridas en
el camino siempre se aprenden cosas nuevas y útiles que al final acabas
aceptando pues son las que te construyen como persona.
Los
leones de marfil son fieros y temibles, pero pueden morir, desaparecer. La
apariencia acristalada del corazón no debe ser una cárcel en sí misma, sino tan
sólo un adorno que lo haga brillar con más intensidad de lo que de por sí lo hace. Esta es
la verdad de mi vida y de la tuya.

Lu, me parece precioso este texto, y la música que lo acompaña es la idónea para imaginar todo eso que describes con tanta precisión.
ResponderEliminarEnhorabuena por todo esto que nos cuentas y que como tú ya sabes es muy diferente a lo que se lee por aquí. Intuyo que eres una mujer muy sensible y eso está bien en estos tiempos que corren tan alocados.
Besos y abrazos.
Puri
Hola Puri, gracias por tu bonito comentario. Me gusta sentir e imaginar y si ello sirve también para hacer sentir e imaginar a otros.. me gusta todavía más.
EliminarBesos y muchas gracias de nuevo,
Lu